De los Sacramentos
¿Qué es un sacramento?
Un sacramento es un signo sensible de la gracia invisible, instituido por Dios para nuestra santificación. Hay que distinguir en el sacramento lo que vemos de lo que recibimos. Vemos el signo exterior, pero recibimos al mismo tiempo una gracia interior y sobrenatural, en lo cual consiste la eficacia del sacramento.
¿Cuántos sacramentos hay?
Hay siete sacramentos, instituidos por nuestro Señor Jesucristo, transmitidos por los Apóstoles, siempre conservados en la Iglesia católica, y que han llegado hasta nosotros. Son el Bautismo, la Confirmación, la Eucaristía, la Penitencia, la Extremaunción, el Orden y el Matrimonio.
¿Por qué se debe venerar los sacramentos y tenerlos en la más alta estima?
Se debe estimar y respetar los sacramentos:
Porque fueron instituidos en la ley nueva por nuestro Dios y nuestro Señor Jesucristo;
Porque no solamente significan la gracia de Dios que nos es necesaria, sino que además la contienen como vasos sagrados del Espíritu divino, y la comunican con abundancia a quienes los reciben dignamente;
Porque son excelentes y divinos remedios contra el pecado, puestos a nuestra disposición por nuestro Señor Jesucristo, del cual el Samaritano del Evangelio no era sino la figura;
Finalmente, porque conservan, fortalecen y aumentan la gracia en el alma de quienes ya la poseen.
¿Por qué la Iglesia emplea ceremonias solemnes en la administración de los sacramentos?
La Iglesia emplea ceremonias solemnes en la administración de los sacramentos por varias razones importantes:
Para que quienes asisten a la administración de los sacramentos sepan que no hay allí nada profano, sino que se trata de una acción augusta y llena de divinos misterios, que exige un respeto muy particular;
Para aumentar en quienes se acercan a los sacramentos la piedad interior que Dios pide por encima de todo, y de la cual las ceremonias son como el signo, el testimonio y el ejercicio;
Para que quienes administran los sacramentos cumplan esta función con más dignidad y fruto, adhiriéndose fielmente a las antiguas instituciones de la Iglesia y a la práctica de los santos Padres; pues es constante que la mayoría de estas ceremonias han existido siempre en la Iglesia por una sucesión ininterrumpida desde el tiempo de los Apóstoles hasta nosotros;
Finalmente, para mantener una sabia y religiosa disciplina, y para conservar entre los fieles una paz que a menudo se ve gravemente turbada por el cambio o la alteración de las ceremonias exteriores.
¿Qué es el Bautismo?
El Bautismo es el primero y el más necesario de los sacramentos de la ley nueva; el agua es su materia; y la forma es, según el precepto de Jesucristo, en estas palabras: Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; no se puede recibir más que una vez el Bautismo; nos da un nuevo nacimiento espiritual, una plena remisión de nuestros pecados, y nos hace hijos adoptivos de Dios y herederos de la vida celestial.
¿Qué es la Confirmación?
La Confirmación, conferida por el obispo a quienes han recibido el Bautismo, es un sacramento en el cual, por la unción del santo crisma y la virtud de las palabras sagradas, recibimos la gracia y un nuevo acrecentamiento de la fuerza del Espíritu Santo, para creer firmemente y para confesar generosamente el nombre del Señor cuando sea necesario.
¿Cuáles son los principales puntos de doctrina que es necesario conocer sobre la Eucaristía?
Los principales puntos de doctrina que es necesario conocer sobre la Eucaristía son en número de cinco:
La verdad de este sacramento;
El cambio del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Jesucristo;
La adoración que se le debe;
La oblación que de él se hace;
Finalmente, la manera de recibir este sacramento.
¿En qué consiste la verdad de este sacramento?
La verdad del sacramento de la Eucaristía consiste en que Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, está real y enteramente contenido en este sacramento, y se nos hace presente en él tan pronto como un sacerdote válidamente ordenado ha consagrado el pan y el vino pronunciando las palabras misteriosas que Jesucristo nos enseñó.
¿Qué cambio se opera por las palabras del sacerdote en el momento de la consagración?
Las palabras del sacerdote, en el momento de la consagración, operan, por la virtud de Jesucristo, la transubstanciación, es decir, el cambio de la sustancia del pan y del vino en la sustancia del cuerpo y de la sangre de Nuestro Señor, de manera que no queda ya ni pan ni vino en la Eucaristía después de la consagración.
¿Qué adoración debemos a este sacramento?
Debemos al sacramento de la Eucaristía la misma adoración que a la persona de Jesucristo, nuestro Señor y Dios eterno, puesto que es él mismo a quien reconocemos presente en la Eucaristía. Así pues, testimoniamos humildemente por una devoción exterior e interior, nuestro justo respeto por este divino sacramento.
¿Por qué este sacramento es al mismo tiempo considerado como una oblación?
El sacramento de la Eucaristía es considerado como una oblación, porque es el sacrificio de la ley nueva, la oblación sin mancha y sin efusión de sangre, que sucede a los sacrificios sangrientos de la ley de los Judíos, y que es ofrecida en la celebración de la Misa para los fieles vivos y difuntos. Así la Eucaristía no es solamente un sacramento que recibe el pueblo fiel, sino que es además una inmolación consumada cada día en la Iglesia de Dios, por el ministerio de los sacerdotes, para la expiación de nuestros pecados y para la perpetua conmemoración de la Pasión y de la muerte de Nuestro Señor.
¿Qué hay que observar respecto a la recepción de este sacramento?
Hay que observar respecto a la recepción del sacramento de la Eucaristía lo que nos enseñan la fe y la autoridad de la santa Iglesia nuestra madre, es decir:
Que basta a los simples fieles recibir bajo la sola especie del pan a Jesucristo, nuestro Señor, que se encuentra presente entero en ella;
Que al recibir dignamente la Eucaristía, se encuentra en ella una fuente abundante de gracia celestial y la prenda de la vida eterna; pues tal es el fruto verdadero y completo de este sacramento, y experimentamos tanto mejor su eficacia, cuanto más a menudo reiteramos esta santa y saludable comunión con las disposiciones requeridas.
¿Qué es la Penitencia?
La Penitencia, llamada por los santos Padres una segunda tabla de salvación después del naufragio, es un sacramento necesario para quienes han recaído en el pecado mortal después de su Bautismo, y en el cual el perdón solicitado por el culpable es concedido por el sacerdote.
¿Cuántos actos exige la Penitencia de parte del penitente?
La Penitencia exige tres actos de parte del penitente:
La contrición, que es un dolor del alma y una detestación de los pecados que se han cometido, unida a la resolución de llevar una vida mejor;
La confesión, es decir, la declaración de sus pecados hecha a un sacerdote;
La satisfacción, es decir, la pena por la cual el pecador venga y castiga en sí mismo las faltas de las que se ha hecho culpable, a fin de producir dignos frutos de penitencia.
¿Qué es la Extremaunción?
La Extremaunción es un sacramento que, por la virtud del óleo santo y de las palabras de Jesucristo, fortalece a los enfermos en sus sufrimientos, para que salgan más felizmente de esta vida, o incluso para que recobren la salud corporal, si es conveniente para su salvación.
¿Qué es el Orden?
El Orden es un sacramento que confiere a los sacerdotes y a los otros ministros de la Iglesia el poder de cumplir legítimamente, y como conviene, las funciones eclesiásticas.
¿Qué es el Matrimonio?
El Matrimonio es un sacramento por el cual el hombre y la mujer contraen legítimamente una unión indisoluble, y reciben la gracia divina, sea para vivir juntos y para educar a los hijos que Dios les dará, según las leyes de la honestidad y del cristianismo, sea para evitar el pecado vergonzoso de la incontinencia y del libertinaje.
¿Hay alguna diferencia entre los sacramentos?
Sí, hay varias diferencias notables entre los sacramentos:
El Bautismo, la Confirmación y el Orden, una vez conferidos, no pueden reiterarse como los otros;
El Bautismo es necesario para todos los hombres; la Eucaristía para quienes tienen uso de razón, y la Penitencia para quienes han recaído en el pecado después de su Bautismo;
Para los otros sacramentos, no es absolutamente necesario recibirlos, con tal de que no se desprecie ninguno, y que no se descuide pedirlos cuando las circunstancias lo exijan.